Las siervas del Corazón de Jesús llegan a Sonseca

Sep 12, 2026 | Actividades

El pasado 10 de septiembre, Sonseca acogió con alegría a la nueva comunidad de las Siervas del Corazón de Jesús, cuatro religiosas que, procedentes de la comunidad de Urda, se incorporan a la vida de nuestra parroquia para compartir con nosotros su vocación, su carisma y su servicio.

La celebración de acogida se enmarcó en los días de la Novena a la Santísima Virgen de los Remedios, patrona de Sonseca, lo que dio a este encuentro un significado especialmente entrañable al recibir a las hermanas bajo la mirada maternal de nuestra Patrona.

La celebración estuvo presidida por D. Raúl Muelas, Provicario General y Vicario episcopal para la Vida Consagrada, y concelebrada por el párroco de Sonseca y el párroco de Urda, así como por otros sacerdotes. Fue una celebración marcada por la acción de gracias a Dios y por la alegría de recibir una nueva comunidad religiosa en medio de nosotros.

Una historia nacida en el corazón de Francia

Las Siervas del Corazón de Jesús nacieron en Francia a finales del siglo XIX. Desde sus comienzos, la congregación ha buscado vivir una espiritualidad profundamente centrada en el Corazón de Jesús y la Eucaristía.

Actualmente están presentes en distintos lugares del mundo, entre ellos Francia, donde se encuentra la Casa Madre, Camerún, Madagascar y España, donde cuentan ahora con comunidades en Urda y Sonseca.

La nueva comunidad que llega a nuestra localidad está formada por cuatro hermanas, que vienen a integrarse plenamente en la vida de la parroquia.

Su carisma se puede resumir en tres grandes dimensiones: la adoración eucarística, amar y hacer amar al Corazón de Jesús y el servicio en la parroquia. Una misión que conecta de manera especial con la realidad de nuestra comunidad parroquial y, de un modo particular, con la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua.

Su presencia entre nosotros será, sin duda, una invitación a volver nuestra mirada al Señor, a descubrir en la Eucaristía la fuente de nuestra vida cristiana y a aprender del Corazón de Cristo a vivir un amor entregado y servicial.

Un signo de esperanza para la Iglesia

Durante la homilía  D. Raúl subrayó que la llegada de esta nueva comunidad constituye un verdadero signo de esperanza en un mundo que atraviesa una profunda crisis vocacional. En medio de las dificultades y de la disminución de las vocaciones a la vida consagrada, Dios continúa suscitando personas que entregan su vida completamente a Él y al servicio de la Iglesia.

La presencia de las hermanas nos recuerda una verdad fundamental: Dios sigue al frente del mundo y continúa llamando. Él no abandona a su Iglesia, sino que sigue suscitando nuevas vocaciones y nuevos caminos para anunciar el Evangelio.

Por eso, la llegada de las Siervas del Corazón de Jesús no debe contemplarse únicamente como la incorporación de cuatro religiosas a nuestra parroquia, sino como una llamada a todos nosotros a dar gracias, acoger, acompañar y rezar por las vocaciones.

Las cinco características del amor cristiano

La homilía recordó también las enseñanzas del obispo vietnamita François-Xavier Nguyễn Văn Thuận, en los ejercicios predicados al santo Padre y la curia en el año 2000, recogidas en el libro: Testigos de la esperanza.

D Raúl señaló cinco características fundamentales del verdadero amor cristiano.

La primera es ser los primeros en amar. El cristiano no espera a que los demás den el primer paso, sino que toma la iniciativa siguiendo el ejemplo de Cristo.

La segunda es amar sin acepción de personas, aprendiendo a mirar a cada ser humano con la misma dignidad y con el mismo amor con que Dios lo contempla.

La tercera es amar a los enemigos, quizá una de las expresiones más exigentes del Evangelio, pero también una de las que manifiestan con mayor claridad el amor de Cristo.

La cuarta es amar sirviendo. No se trata solamente de decir que amamos, sino de poner nuestra vida al servicio de los demás, especialmente de quienes más lo necesitan.

Y, finalmente, amar dando la vida. Es el amor llevado hasta el extremo, el amor de Jesús que se entrega por nosotros y que está llamado a convertirse también en la medida de nuestra vida cristiana.

Estas cinco características expresan de una manera muy hermosa la misión que las nuevas hermanas vienen a desarrollar entre nosotros: amar a Cristo, permanecer con Él y hacer presente ese amor mediante la oración, la adoración y el servicio.

Encomendadas a la Virgen de los Remedios

Al finalizar la homilía, el sacerdote quiso poner de manera especial a las nuevas religiosas bajo la protección de la Santísima Virgen de los Remedios para que Ella las acompañe y las guíe en su camino.

Como Madre de la Iglesia y primera discípula de Cristo, María nos enseña también a acoger la voluntad de Dios, a guardar su Palabra en el corazón y a ponerse al servicio de los demás. Bajo su mirada maternal comienzan las Siervas del Corazón de Jesús esta nueva etapa de su misión en Sonseca.

Una acogida llena de gratitud

Al finalizar la celebración, la Superiora General de las Siervas del Corazón de Jesús fue invitada a dirigir unas palabras. Pudo así  expresar su inmensa alegría y su profundo agradecimiento. Agradeció especialmente el acompañamiento del párroco y algunos fieles de Urda, la acogida que las hermanas han encontrado en Sonseca y todo el trabajo realizado durante los últimos meses para preparar su llegada.

Sus palabras reflejaron la alegría de una comunidad que comienza una nueva etapa con confianza en Dios y con el deseo de ponerse al servicio de la Iglesia allí donde ha sido enviada.

Sonseca recibe así a estas cuatro hermanas con los brazos abiertos, confiando en que su presencia será una verdadera bendición para nuestra parroquia.

Una llamada a abrir el corazón al Corazón de Jesús

La llegada de las Siervas del Corazón de Jesús nos ofrece una oportunidad para renovar nuestra vida cristiana. Su carisma nos invita a poner nuevamente a Jesús Eucaristía en el centro, a descubrir la fuerza de la adoración y a dejarnos transformar por el amor de su Corazón.

Que su presencia nos ayude a crecer en la oración, en el amor fraterno y en el servicio. Que sean para todos nosotros testimonio de una vida entregada a Dios y de una Iglesia que, aun en medio de las dificultades, sigue siendo fecunda cuando confía en el Señor.

Y que la Santísima Virgen de los Remedios, a quien en estos días veneramos con especial devoción, acompañe a las hermanas en esta nueva misión y las conduzca siempre hacia su Hijo.

Damos gracias a Dios por esta nueva comunidad y por el regalo de su presencia entre nosotros.

Texto. Marta
Imágenes: Salvador Peces de S.

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