Puente misionero Sonseca – Villa El Salvador

Oct 18, 2026 | Actividades

La parroquia de San Juan Evangelista de Sonseca y la parroquia de la Inmaculada Concepción de Villa El Salvador, en la diócesis peruana de Lurín, sellan un hermanamiento de colaboración espiritual y material en la víspera del Domund.

La iglesia del Cristo se llenó de fieles el pasado sábado 17 de octubre para vivir una celebración especial: el establecimiento de un puente misionero entre nuestra parroquia de San Juan Evangelista y la parroquia de la Inmaculada Concepción de Villa El Salvador, en Lurín (Lima, Perú). Una iniciativa que cobra un significado especial en vísperas del Domund, que este año celebra su centenario bajo el lema «Un solo Señor, unidos en la misión», y que sirvió también para acompañar con la oración a D. José Carlos Arellano, a punto de partir hacia Perú para desarrollar su labor misionera.

La Eucaristía estuvo presidida por D. José Carlos y concelebrada por nuestro párroco, D. José Zarco. Los numerosos fieles que participaron en ella quisieron expresar así su acogida a este hermanamiento y, especialmente, su cercanía al sacerdote que parte a la misión, convirtiendo la celebración en un verdadero envío misionero de toda la comunidad parroquial.

Una llamada a confiar en Dios y sostener a los misioneros

En su homilía, D. José Carlos comenzó agradeciendo la iniciativa de este puente misionero y reflexionó sobre las lecturas proclamadas. Recordó que, en ocasiones, también nosotros ponemos a prueba a Dios, dudamos de Él cuando sentimos que no nos escucha y nos rebelamos ante las dificultades. Frente a estas situaciones, nos invitó a renovar nuestra confianza en el Señor, repitiendo con frecuencia la oración: «Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío», porque Él nos ama y permanece siempre a nuestro lado.

Al comentar las palabras del Evangelio —«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»—, nos recordó que estamos llamados a mejorar cada día, tanto en nuestra vida cívica como en nuestra relación con Dios. No se trata únicamente de alcanzar la perfección humana, sino de caminar hacia la santidad, siguiendo el ejemplo que nos ofrecen los santos de la Iglesia.

En el contexto del Domund y de este nuevo hermanamiento, subrayó también la importancia de rezar por los misioneros y sostenerlos en todas las circunstancias, especialmente en los momentos difíciles que puedan encontrar en su labor evangelizadora. D. José Carlos agradeció, además, los generosos donativos que Sonseca le ha hecho llegar para contribuir a la misión y se comprometió a informar de cómo se van utilizando estos recursos.

Las ayudas económicas estarán destinadas a la parroquia de la Inmaculada Concepción de Villa El Salvador, donde nuestro actual párroco, D. José Zarco, desarrolló su ministerio durante doce años. Una comunidad que guarda una historia fecunda de vocaciones: durante aquellos años surgieron de ella tres carmelitas, una oblata y dos sacerdotes. Esta trayectoria constituye un motivo más para estrechar los lazos entre ambas parroquias y compartir la riqueza de la fe vivida en comunidades tan distantes geográficamente, pero unidas en el mismo Señor.

Un envío misionero sostenido por la oración de todos

Uno de los momentos más intensos de la celebración llegó al finalizar la homilía. D. José Zarco invitó a D. José Carlos a arrodillarse para orar, mientras varios fieles colocaban sus manos sobre los hombros del sacerdote, como signo de la oración de toda la comunidad que lo envía y se compromete a acompañarlo espiritualmente en su nueva misión.

La plegaria expresó los deseos de toda la parroquia: «Que sea misionero de Tu palabra, Señor; protégelo y cuídalo, Virgen de los Remedios; úngele con tu Espíritu Santo y llénalo de paz, alegría y fortaleza».

Sonseca no solo despide a un sacerdote que marcha a Perú, sino que se compromete a permanecer a su lado mediante la oración, la cercanía y la ayuda material. La misión deja así de ser algo lejano para convertirse en una responsabilidad compartida por toda la comunidad cristiana.

Un puente misionero para compartir la fe y la caridad

Al término de la Eucaristía se procedió a la lectura y firma del documento que hace oficial este puente misionero. El texto fue leído ante toda la asamblea parroquial y también será presentado a la comunidad de Villa El Salvador, como expresión pública del compromiso adquirido por ambas parroquias.

El acuerdo establece una colaboración que va más allá de lo material y que promoverá las experiencias misioneras de jóvenes y de adultos de la parroquia. Su vigencia inicial será de tres años.

Reproducimos íntegramente el documento firmado:

«Las parroquias de San Juan Evangelista de Sonseca, Toledo, y la Inmaculada Concepción de Villa El Salvador, diócesis de Lurín (Lima, Perú) acordamos establecer un puente misionero de colaboración espiritual y material consistente en el intercambio de oraciones, experiencias misioneras y ayudas económicas para aliviar situaciones de extrema pobreza en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Villa El Salvador.

La vigencia de este puente misionero será de momento de tres años.

Dando fe de nuestro acuerdo firmamos este documento en Sonseca el 17 de octubre de 2026, víspera del centenario del Domund.

Firmado: D. José Carlos Arellano Ortega, misionero en la parroquia de la Inmaculada Concepción, y D. José Zarco Planchuelo, párroco de la parroquia de San Juan Evangelista».

Unidos en la misión

Con la firma de este acuerdo comienza una nueva etapa de comunión entre Sonseca y Villa El Salvador. Ambas parroquias permanecerán en contacto y compartirán las experiencias de la misión. Además, D. José Carlos está invitado a contarnos cómo va desarrollándose su labor cada vez que regrese a España, para que toda la comunidad pueda conocer de primera mano la realidad que vive y los frutos de su trabajo pastoral.

Este puente misionero nos recuerda que la misión de la Iglesia no corresponde únicamente a quienes parten a tierras lejanas. También nosotros somos misioneros.

Texto: Marta

Entradas relacionadas

Pin It on Pinterest

Share This