Sonseca junto al Papa León XIV en Madrid

Jun 22, 2026 | Actividades

Decenas de miles de peregrinos se reunieron en Madrid para participar en la Vigilia y la Santa Misa presididas por el Papa León XIV. Entre ellos se encontraba un grupo de sonsecanos con su párroco a la cabeza que regresaron con el corazón lleno de gratitud, esperanza y renovada fe.

La peregrinación a Madrid para participar en la Vigilia y en la Santa Misa presididas por el Papa León XIV ha dejado una profunda huella en los sonsecanos que tuvieron la oportunidad de vivir este encuentro. Fueron horas de espera, de oración, de convivencia y de celebración que muchos describen como una experiencia única, difícil de expresar con palabras.

Para algunos peregrinos, la experiencia comenzó incluso antes de llegar a Madrid. Uno de ellos recuerda que fueron especialmente importantes los días previos, cuando quiso prepararse espiritualmente para el encuentro: «Aproveché para acudir al sacramento de la confesión con el fin de recibir al Papa de la forma más preparada y digna posible. Tenía mucha ilusión por poder participar en un encuentro así, ya que al final es algo que sucede una vez en la vida».

Una vez en el lugar de la celebración, la larga espera estuvo marcada por un ambiente de alegría y fraternidad. «La espera se hizo más llevadera gracias al ambiente de alegría que se respiraba con los distintos artistas que participaron y el rezo del rosario previo a la llegada del Santo Padre». Muchos coinciden en destacar la emoción de contemplar una Iglesia reunida desde todos los rincones del mundo: «Fue impresionante ver a tantos peregrinos de tantos lugares del mundo reunidos por la fe y con ganas de encontrarse con el Papa».

Precisamente, el rezo del rosario y los momentos de silencio fueron algunos de los aspectos que más impresionaron a los peregrinos. Una participante resume su experiencia con pocas palabras: «Silencio, oración, Espíritu Santo y fe». Y añade: «Al comenzar el rezo del rosario me sentí muy llena de Dios. Todo estaba centrado en la oración. Las palabras del Papa León XIV me hicieron sentir muy centrada en su discurso de la vigilia del sábado en Madrid.»

Otro de los momentos más valorados fue la charla-coloquio en la que jóvenes, matrimonios y personas de distintas vocaciones compartieron sus testimonios. «Me pareció muy enriquecedor escuchar experiencias tan distintas y ver cómo Dios actúa en cada vocación y en cada historia personal». Estos testimonios ayudaron a muchos a descubrir la riqueza de la vida cristiana y la acción de Dios en realidades muy diferentes.

Durante la Vigilia se alternaron los cantos y la alegría con momentos de profundo recogimiento. Entre los mensajes del Santo Padre, varios peregrinos destacan especialmente su invitación a vivir con autenticidad. «Uno de los mensajes con los que más me quedo fue la importancia de volver a ser hombres y mujeres de carne y hueso, evitando vivir de las apariencias o de la imagen que queremos proyectar a los demás». También llamó la atención su insistencia en el valor del silencio: «Nos invitó a buscar espacios de silencio, a alzar la mirada para volver a Dios y aprender a escuchar su voz».

Esa llamada a la confianza en Dios resonó con fuerza entre los asistentes. Como expresaba una peregrina: «La fe no siempre es tener todas las respuestas, sino confiar en Dios aun cuando no entiendes todo».

La reflexión sobre la vocación fue otro de los momentos centrales. «Nos animó a no tener miedo de plantearnos nuestra vocación. Nos recordó que merece la pena preguntarse con sinceridad qué quiere Dios para cada uno de nosotros, ya sea en la vocación sacerdotal, consagrada o matrimonial, y responder con generosidad y confianza».

La cercanía del Papa fue uno de los recuerdos más emocionantes de la peregrinación. «Pasó tan cerquita que no nos lo esperábamos. Nos hizo una ilusión tremenda, aunque pasó tan deprisa que no nos dimos casi ni cuenta». La emoción era tan intensa que una peregrina lo describía así: «Parecía que estábamos esperando a Jesucristo».

Muchos recuerdan también pequeños detalles que hicieron especial la jornada. «Estábamos cerca de unas hermanas de Santa Teresa de Calcuta y me recordaban a mi hija. Parecía que estábamos acompañados». También compartieron la espera con numerosos grupos de religiosos y peregrinos: «Había muchas hermanas de Iesu Communio de Burgos que no paraban de cantar».

La celebración de la Santa Misa puso el broche final a unas jornadas inolvidables. «La Misa fue preciosa. Me quedo con todas las palabras que dijo el Papa». Aunque algunos se encontraban lejos del altar, la sensación era de cercanía: «Aunque estábamos muy lejos, le veíamos tan cerca en la pantalla que parecía que estábamos muy cerquita realmente».

Entre los recuerdos más personales se encuentra también la música. Un peregrino, gran aficionado a ella, destaca que «me fascinó escuchar en directo el himno de la visita del Papa, “Alza la mirada”, que dio más emoción y fuerza a todo lo vivido».  El himno recogía de forma excepcional la invitación con la que todos nos quedamos: alcemos nuestra mirada a Cristo fuente de nuestra redención, alcemos la mirada a la cruz. La santidad es la invitación del Papa a cada cristiano, la invitación de Jesucristo.

Pero quizá lo que mejor resume la experiencia compartida sea el ambiente vivido durante toda la peregrinación. «Todo estuvo muy tranquilo a pesar de que había tanta gente. Había muchos policías, pero no hizo falta que actuaran porque no hubo ni una mala voz ni nada; sólo una inmensa alegría y una paz grande, como si estuviera Jesús con nosotros».

De regreso a Sonseca, los peregrinos vuelven con el corazón lleno de gratitud. Como resume uno de ellos: «Regresé a casa agradecido por la experiencia vivida y por los testimonios escuchados».

Todos tienen claro que poder acompañar al Papa significó para ellos sentirse parte de la Iglesia universal y una ocasión especial para renovar la fe. Un sentimiento compartido por D. José Carlos para quien esta visita «ha supuesto un viento de aire fresco, que es el viento del Espíritu Santo para fortalecer a la Iglesia en España, para fortalecer a los cristianos, para fortalecerme a mí mismo en la fe, la esperanza y la caridad».

Otra peregrina nos transmitía este mismo mensaje: «Las palabras del Papa me llevaron a pensar que el Espíritu Santo está siempre esperando que lo reconozcamos en lo más profundo de nuestra intimidad, envolviéndonos con su fuerza renovadora».

Nuestra comunidad parroquial se queda con las palabras de despedida del Santo Padre: «Alzad la mirada, sí dirijamos la mirada a Cristo crucificado. Su corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera».

Todos manifiestan que este encuentro sin duda dará fruto abundante en sus vidas y en nuestra parroquia y estimula la oración por el Santo Padre León XIV para que el Espíritu Santo le siga iluminando y fortaleciendo.

Marta: Texto e imágenes

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