Ruta a Peña Mirada y al arroyo Alamillo

May 17, 2026 | Actividades

 Permitidme subtitularla: "O el síndrome de Peter Pan modificado"

El día 16 de mayo de 2026, sábado, hemos realizado una nueva ruta parroquial. Esta vez ha sido a Peña Mirada y al arroyo Alamillo.

Nos hemos reunido un grupo de veintisiete personas, encabezadas por nuestro vicario, don Ignacio. Estamos en el aparcamiento de detrás de la iglesia. Lo primero ha sido una oración de entrega del día en manos de nuestra Madre, para que Ella nos guíe y nos ayude.

Hacemos una foto del grupo y, enseguida, nos ponemos en marcha para afrontar unos catorce kilómetros andando.

No tengo más remedio que repetirme, dando gracias a Dios, que nos ha vuelto a regalar un día espléndido, magnífico, para caminar. Una temperatura de unos diez o doce grados para empezar, apenas una ligera brisa que nos despierta de la somnolencia de la noche, el cielo azul, despejado, como un lienzo sin estrenar.

El ambiente entre nosotros, los que marchamos, distendido, alegre, fraterno, una gozada.

Por la calle Mayor hasta el Oteruelo, el camino que pasa por la granja de Perlín lo seguimos hacia adelante para cruzar la vereda de La Gitana y llegar al camino del Pelicano para avanzar por él.

El campo está en plena ebullición. Ha vuelto a llover recientemente y le ha inyectado nueva vida. Damos gracias a Dios. La siembra de cereales ha tomado buena altura y ya se ven granadas sus espigas. Los olivos tienen un verde exuberante, repletos de hoja y de flor, parecen haber adquirido una nueva juventud. Lo mismo los almendros, las encinas..., los sembrados de patatas. Todo ello nos habla de un nuevo impulso de vida, de nuevos proyectos de la naturaleza hacia conquistar una plenitud, en la que, seguro, tendrá que superar dificultades, pero que no se arredra y confía y espera.

Somos veintisiete y no podemos hablar con todo el grupo. Cercanos unos de otros, hablamos entre dos, tres o cuatro; tampoco el camino da más amplitud, y alguna vez, hay que echarse a un lado porque viene algún coche o bicicletas. Nos preguntamos por la salud física, los trabajos, la familia y hasta por la salud espiritual. Qué bien sienta salir un día de la rutina, andar por el campo, disfrutar la primavera y los amigos, de la compañía, de Mayo, del mes de las flores y el mes de María. Y de un mes, en nuestro pueblo, lleno de fiestas de Santos: San Juan Evangelista, San Gregorio, San Isidro, la feria chica en honor de nuestra Madre, San Juan de Ávila...

Esto me lleva a enlazar con un apartado de la conversación que traíamos por el camino. Hablábamos de cómo ha pasado el tiempo, de cosas que hacíamos en nuestra juventud, de nuestros hobbits de entonces... de si nos vamos haciendo mayores. Seguro que un niño nos hubiera preguntado si sólo sale a caminar gente entrada en años, que dónde están los jóvenes, por qué no vienen. Qué le hubiéramos respondido.

Es un mes de festividades de Santos, lleno de flores, en primavera, con árboles expresando vida, pletórico de JUVENTUD, la que estoy seguro que también rebosa en nosotros. Le habríamos respondido a ese niño que mire bien, que mire con los ojos del corazón, que entonces vería un grupo lleno de vida y juventud espiritual. Que la juventud no se ve sólo por la imagen exterior sino por la vida que respira el alma. Que en ese grupo se da un síndrome de Peter Pan, sí, el de la película. Se habría echado a reir a carcajadas. ¿Cómo que Peter Pan? ¿Si era un niño que no crecía, que volaba, fruto de un sueño?

Bueno, mira, me refiero a gente no que permanece infantil, que no madura psicológica ni emocionalmente, que no quiere crecer. Me refiero a la gente que vive una juventud perpetua, una juventud eterna, una juventud que no envejece. Por eso quería subtitular la ruta como síndrome de Peter Pan modificado.

Contaba Marañón en sus "Ensayos liberales" que el modo más humano de la conducta juvenil es la inadaptación, lo que llamamos rebeldía. Pues bien, la persona con ilusión, siempre con algo que hacer, en busca de su ideal, tenga la edad que tenga, vuelve a ser joven, lozana, con mucho heroísmo en su comportamiento.

Serás joven mientras seas capaz de gustar lo bello, lo bueno, lo grande.

Y en este grupo estamos llenos de rebeldía, contra la maldad, el odio, el pecado, contra la mediocridad, la tibieza, el pacto por mi bien personal olvidando el bien común, contra hacer Dios al dinero, el poder, la fama, el placer, el relativismo y el materialismo.

Tenemos la ilusión y el ideal del cristiano. Por nuestros años de experiencia y de madurez, y por nuestro espíritu de JUVENTUD no podemos dejar de gritar todos a una: ¡Cristo es mi Señor, Cristo vive, es Él quien me da un Espíritu de JUVENTUD que no me deja pactar con ser mayor o con ser viejo, sino con un ímpetu de lucha, de entusiasmo, de vida, de búsqueda de la verdad, alegre, valiente, ¡sin miedo!

Por éso le contesto a ese niño que el grupo que ve es un grupo lleno de jóvenes, que lleva y que busca estar lleno de alegría, de vida, de fuego, de ardor, de rebeldía ante todo lo que no es de Cristo, y de búsqueda de verdad, de plenitud, del Espíritu de Dios. No pactaremos por menos. Vamos hacia la cumbre, hacia El Everest más alto, en grupo, apoyándonos, porque solo no puedo y, además, es superaburrido, hasta la cima, hasta El Señor, que nos ama, que no nos dejará, y que cumple su Palabra: "Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo". "No os dejaré solos". Busca enamorarnos, de la forma más sutil y más increíble. ¿Lo ha conseguido ya? Abre tu corazón, date una oportunidad, a una JUVENTUD PERPETUA, ETERNA, llena de vida y de ilusión, a un "síndrome de Peter Pan modificado", porque nunca envejece, porque siempre sueña con lo más alto.

  Bueno, hemos llegado al cauce seco del arroyo Alamillo, flanqueado de juncos, en el valle. Hemos seguido hacia el sur y, enseguida, hacia el Este. Hemos subido a la Torre Tolanca, desde donde hemos disfrutado una vista preciosa, de ésas que inoculan JUVENTUD. Todo un valle inmenso, verde, árboles, sembrados, águilas, los Montes de Toledo al sur, el silencio, el grupo, la amistad, ¡DIOS!

Hemos repuesto fuerzas y hemos continuado rumbo hacia el pueblo. Camino del Portachuelo.

Nos hemos hecho una foto del grupo ya a la llegada; y nos emplazamos para la próxima.

Estas crónicas, que empecé como una obligación, han acabado siendo para mí como un hobbi, una alegría y, también, una inyección de juventud, en las que trato de poner el corazón y de llegar, si puedo, al tuyo... no por nada, sino por Él, ¡que quiere darte una JUVENTUD PERPETUA!

Gracias a Dios, a los que lo han organizado, a todos los que habéis venido.

Texto e imágenes: Alfonso

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