
El pasado día de la Sagrada Familia, a las doce de la mañana, nos reunimos para celebrar una emotiva Eucaristía de acción de gracias con motivo de las bodas de oro y de plata de un numeroso grupo de matrimonios de Sonseca. Fue una celebración especialmente entrañable, en la que estuvieron presentes muchos familiares, que quisieron acompañar y arropar a los matrimonios homenajeados.
Algunos matrimonios participaron activamente en la celebración leyendo la monición de entrada, encargándose de las lecturas y de las ofrendas, que estuvieron cargadas de simbolismo: flores, el libro de familia, las alianzas, así como el pan y el vino, signos de la vida familiar compartida durante tantos años y de la entrega ofrecida al Señor.
En la homilía, D. José Carlos recordó que todo lo esencial para la vida familiar se encuentra en la Palabra de Dios. Subrayó el deber de obedecer y honrar a los padres, de respetarlos y cuidarlos en su vejez, y destacó de manera especial la llamada dirigida a los esposos a amarse como Cristo ama a su Iglesia: un amor que se expresa en la entrega, el servicio y el perdón constante.
Tras la homilía, los matrimonios renovaron públicamente su compromiso matrimonial y D. José Carlos procedió a bendecir de nuevo los anillos que llevaban, signo visible de un amor que se ha mantenido fiel a lo largo de los años.
La acción de gracias fue pronunciada por el hijo y la nieta de uno de los matrimonios, que agradecieron a Dios la vida de sus padres y abuelos, sus cuidados, su ejemplo diario y, de manera muy especial, la transmisión de la fe, recibida como el mejor de los legados.
Concluida la Eucaristía, los asistentes se dirigieron a la ermita de la Virgen de los Remedios, poniéndose bajo su protección y encomendando a María la vida de su familia y de todas las familias de la parroquia. La celebración finalizó con un refrigerio en los salones parroquiales que permitió prolongar el encuentro en un ambiente de cercanía, alegría y fraternidad.
Texto: Marta
Fotos: Salva Peces de S.











